Cuaderno de bitácora: “El alcohol en casa”

En esta nueva sección del blog podrás conocer los testimonios de personas vinculadas a este Proyecto, ¡esperamos que te gusten y las compartas!

EL ALCOHOL EN CASA

Hace una semana Antonio terminó con éxito su proceso de rehabilitación y evaluamos con él y su familia el tiempo transcurrido en Proyecto Hombre.

Definió el presente con emoción y habló de un futuro esperanzador y abierto al encuentro con la vida.

Nos habló de su perro, durante muchos años compañero de viaje preferido, “… también he tenido que reeducar a Ricky, y tirar fuerte de él, para que no cogiese la dirección de la cantina;  sólo sabía ir de casa al  bar y vuelta…”

Le pedí a su hija que escribiese esta historia. Una historia más que da sentido a nuestro trabajo.

M.Paz de la Puente Martín – Directora de FA-PH).

Soy hija única de 24 años de edad y con una familia maravillosa. Sin embargo, mi padre y el alcohol siempre han sido muy buenos amigos y han pasado largos ratos juntos, más incluso que con su propia familia…

De pequeña, pensaba que las discusiones y malas caras entre mis padres eran algo normal, algo propio de todas las familias. Pero al visitar la casa de mis amigas fui dándome cuenta de que el ambiente, la relación entre sus padres, era muy diferente al que existía bajo mi techo, y eso me entristecía. Y no es que el afecto pasara de largo ante las puertas de mi infancia. Recibía mucho cariño de mi madre y abuelos. Y en lo que respecta a mi padre… Yo sé que lo intentaba, pero el alcohol ganaba la batalla.

Ahora de mayor me doy cuenta de que mi padre era muy trabajador, una persona querida por todo el mundo. Pero los amigos que tenía en los bares me incomodaban mucho, ¡hasta mi perro los conocía ya! Aún recuerdo cómo cada vez que mi madre y yo lo paseábamos, él siempre tiraba de la correa en dirección al bar, pues aquel recorrido era ya parte indiscutible de su rutina.

Una mañana de mayo tuve que ir con mi padre a urgencias. Ingresó en el hospital con graves problemas de salud, tan graves que permaneció ingresado todo un mes. Aquella fue la peor experiencia de mi vida, yo le quería mucho y sabía que se encontraba entre la vida y la muerte. En aquellos duros días, me hablaron de un centro de desintoxicación en Valladolid, “Proyecto Hombre”, donde ingresó interno… Muy a su pesar.

Durante su estancia en la comunidad terapéutica de FA-PH, mi madre y yo lo visitábamos a menudo y comenzábamos a darnos cuenta de su evolución positiva. Con el tiempo empezó a salir de la comunidad para pasar en casa los fines de semana, no con cierta inseguridad al respecto.

Y mi relato llega hasta el 25 de julio, fecha en la que, tras 15 meses y 22 días de su ingreso en comunidad, asistimos los tres junto a la dirección del centro para recibir y celebrar su certificado de alta terapéutica. Aquel 25 de julio fue uno de los días más importantes de mi vida, pues pude ver en mi padre, una persona a la que quiero con locura, a una persona nueva, divertida, cariñosa… Y todo gracias a su esfuerzo y superación diarios, y a la labor de la dirección, los terapeutas, los voluntarios…

Como anécdota de este testimonio, quisiera contarte que mi padre es ahora quien pasea a Ricky, nuestro perrito, y le va educando y enseñando poco a poco que no es nada bueno entrar con tanta frecuencia en los bares, que en la calle o en el parque también se puede disfrutar de la vida.

Hoy, escribiendo estas líneas, puedo decir: QUÉ ORGULLOSA ESTOY DE TI, PAPÁ.

 

 

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    Autor:Proyecto Hombre Valladolid - Fundación Aldaba

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