Proyecto Hombre presenta en la ONU un estudio sobre la evolución positiva de las personas que han recibido tratamiento en Comunidades Terapéuticas

La Asociación Proyecto Hombre coorganiza, junto a los Gobiernos de Grecia y España, KETHEA, la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas (WFTC) y la UNODC, el Evento Especial: “Evidencia sobre el tratamiento y las Comunidades Terapéuticas como parte integral del sistema de salud”, en el marco de la 62ª Sesión de la Comisión de Estupefacientes, celebrado hoy en la sede de Naciones Unidas en Viena.

Los trastornos por consumo de sustancias constituyen un problema de salud y seguridad pública, tanto en países desarrollados como en desarrollo, a la vez que las Comunidades Terapéuticas (CT) son un método esencial para el tratamiento de las adicciones. Este evento especial se ha centrado en los últimos avances científicos en CT, en el área del tratamiento de adicciones.
Mediante intervenciones educativo-terapéuticas, las personas usuarias pueden modificar hábitos, patrones adquiridos y ajustar su gestión emocional para superar la adicción a sustancias, convirtiéndose en miembros activos de la sociedad. El tratamiento consiste en la evaluación, modificación y supervisión de las siguientes áreas: comportamental, cognitiva, afectiva, neurológica, familiar, social, académica y laboral. Las herramientas básicas son la confrontación, la autoayuda y el feedback.

Los trastornos por consumo de sustancias constituyen un problema de salud y seguridad pública.

Estudio piloto
Durante este evento especial se ha presentado un innovador estudio piloto titulado: “Relación entre el historial familiar de consumo de sustancias, comorbilidad psiquiátrica, antecedentes de abusos emocionales, físicos o sexuales y la respuesta al tratamiento y sus resultados”. El objetivo de esta investigación es analizar la relación existente entre los abusos sufridos, la historia familiar (antecedentes de problemas de alcohol, drogas o psiquiátricos) y la severidad de la adicción a las drogas. Además, se demuestra científicamente la respuesta positiva al tratamiento que presentan estas personas.
Este informe contiene un primer borrador del diseño y resultados de un estudio realizado con una muestra de 202 personas en tratamiento en la organización griega KETHEA (97 personas) y en la Asociación Proyecto Hombre (105 personas). Ambas cuentan con una amplia experiencia probada en el campo de la investigación. Por ejemplo, durante seis años Proyecto Hombre ha realizado un estudio continuo sobre los perfiles de las personas en tratamiento, con muestras de más de dos mil participantes en cada edición, usando la herramienta EuropASI para recoger información.

El estudio científico preliminar presentado hoy se ha llevado a cabo por KETHEA (Grecia) y Proyecto Hombre, con la colaboración de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y supone un punto de partida de una investigación que pretende alcanzar mayor representatividad internacional sumando más organizaciones de otras regiones del mundo.

Antecedentes
En diciembre de 2016, 150 expertos de Comunidades Terapéuticas elaboraron la Declaración de Mallorca, un documento que ofrece un plan de acción de 10 años para mejorar las intervenciones en adicciones a nivel mundial. Entre otros compromisos, la declaración aboga por la promoción de la investigación y el uso de prácticas basadas en la evidencia, invitando a todas las partes a colaborar con otros investigadores.
Por ello, y ante la escasa información que se dispone a escala internacional sobre el perfil, las características y las necesidades de las personas con adicciones en tratamiento así como su evolución, se planteó la necesidad de impulsar un estudio global. De esta manera, se acordó iniciar un estudio piloto liderado por un grupo de investigadores para recoger datos relevantes sobre una muestra significativa de usuarios y usuarias de la Asociación Proyecto Hombre y KETHEA para elaborar un informe anual sobre dimensiones como su patrón e historia de consumo, situación psiquiátrica, entorno familiar, apoyo social, situación académica y laboral, diferencias de género, entre otros. Estos datos están siendo recogidos según criterios homogéneos y pre-establecidos, volcándose en una base común, marcando el camino para elaborar un informe de ámbito mundial.
Las entidades que han desarrollado este estudio son plenamente conscientes de la necesidad de que la evidencia científica apoye las intervenciones realizadas en el campo de las adicciones.
El objetivo es que cada año se sumen otras instituciones gubernamentales u ONG de distintas regiones del mundo y que tengan capacidad suficiente para aportar datos consistentes y en condiciones adecuadas para la investigación. De esta manera, se podrá obtener una visión global del ámbito de las adicciones.

62ª Sesión de la Comisión de
Estupefacientes, celebrado en la sede de Naciones Unidas en Viena.

Principales datos

  • 202 personas en tratamiento en Proyecto Hombre y KETHEA en 2017 entraron a formar parte del estudio piloto.
  • La relación hombre/mujer en ambos programas era de 9/1. Las mujeres representan un 12% de las personas atendidas. Esto se debe a la doble problemática a la que se
    enfrentan: la cuestión de género y los prejuicios hacia ellas por tener adicción, así como las mayores cargas familiares que soportan y les dificultan el acceso a tratamiento. Por ello, acuden más tarde a tratamiento y cuando lo hacen, están más deterioradas.
  • La media de edad de las personas en tratamiento es de 37 años, siendo la edad mínima 19 y la máxima, 66.
  • La sustancia de mayor consumo es muy distinta en KETHEA y Proyecto Hombre: entre los usuarios de Grecia predomina la heroína (56,84%) y el policonsumo (13,6% frente a un 3,8%), mientras que en España es mayoritario el consumo de cocaína (31,4%) y el alcohol (44,7%).
  • El tiempo de consumo hasta entrar en tratamiento, se sitúa entre 9 y 11 años, comenzando a los 14 y 17 años, según el tipo de sustancia. Por ejemplo, el alcohol se sitúa en más de 14 años mientras que la heroína tiene una duración de 9,5 años.
  •  La edad de inicio de consumo, varía:
    – El alcohol, tanto en cualquier dosis como en grandes cantidades, se sitúa en los 16 años. Una parte importante de las personas comenzaron a beber alcohol en grandes cantidades a los 13 años
    – En el caso de la heroína, se sitúa en los 18 años
    – La cocaína, también comienza a los 18 años
    – El cannabis, a los 14 años
    – Y el policonsumo, a los 18 años
  • Solo 1 de cada 5 usuarios tiene delitos penales. La gran mayoría de la población no ha estado en prisión (84%).
  • La mayor parte de las personas en tratamiento solo tiene estudios primarios (31%), seguidos de estudios secundarios (23%) y bachillerato (29%); mientras, un 10% cuenta con estudios universitarios y un 4% son doctorados o posgraduados.
  • Sobre el estado civil, un 68% nunca ha estado casado.
  • Es una población mayoritariamente con empleo (casi el 70%).
  • En cuanto a los problemas de salud mental, la mayoría de las personas indica haber padecido problemas de ansiedad o tensión (44,5%), seguido de problemas en la comprensión, concentración o de memoria (31%) y depresión (25%). En menor medida, estas personas tienen ideas suicidas (16%), problemas para controlar comportamientos violentos (17%) y alucinaciones (casi un 6%).
  • La mayoría de las personas usuarias indica no haber recibido tratamiento para sus
    problemas psicológicos (casi un 80%).
  • La mayoría de las personas usuarias (90% de la muestra) no ha pasado por tratamientos
    previos.

Conclusiones y recomendaciones
Atendiendo a los resultados, los investigadores manifiestan que las personas que realizaron tratamiento experimentaron mejoras sustanciales en su calidad de vida, tanto en las dimensiones de salud, psicológicas como en las socio-relacionales.

Los resultados muestran una clara influencia positiva de las Comunidades Terapéuticas que utilizan el modelo biopsicosocial para: el abandono del uso de alcohol y drogas, en la mejora de su estado de salud (sustancialmente en el estado psiquiátrico) y en la mejora de las relaciones familiares y sociales.

Durante este evento se ha presentado el estudio “Relación entre el historial familiar de consumo de sustancias, comorbilidad psiquiátrica, antecedentes de abusos emocionales, físicos o sexuales y la respuesta al tratamiento y sus resultados”

A raíz de los resultados, los autores de la investigación proponen una serie de recomendaciones:

  • Las personas que acuden a tratamiento presentan una situación personal desestructurada, por lo que necesitan entornos profesionales inicialmente protegidos, de alta intensidad y que promuevan ensayos de resocialización tutelados, difícilmente abordables desde dispositivos de carácter ambulatorio.
  • Las personas en tratamiento presentan problemas de salud, psicológicos y socio relacionales, se requieren soluciones multi-terapéuticas y reeducativas que respondan a esta problemática multifactorial. El modelo biopsicosocial de las CT participantes en la investigación es altamente recomendable para ello.
  • Los procesos reeducativos necesitan de continuidad y de tiempo: medidas terapéuticas distanciadas entre sí, o de escasa duración, pierden su eficacia transformadora. Las CT, como dispositivos eficaces para ello, han de disponer del tiempo necesario (7-11 meses) para poder desarrollar una propuesta metodológica que provoque cambios reales y profundos en los pacientes en tratamiento.
  • Las autoridades sanitarias deberían tomar en consideración la recomendación de las CT profesionales de que aborden el tratamiento de las adicciones desde el modelo biopsicosocial.
  • Es esencial ampliar la muestra con usuarios de otras comunidades terapéuticas en otros países para obtener evidencia científica que pueda ser extrapolada a otras áreas.
  • Ahora que hay una clara evidencia de la severidad de los trastornos por consumo de drogas y su conexión con abusos previos o la historia familiar, es recomendable comparar los resultados de ASI con otros de recursos distintos a las CT.
  • En cuanto a prevención, es necesario mejorar las intervenciones preventivas para reducir la violencia y otros abusos y reforzar los factores de protección familiar. Del mismo modo, es preciso concienciar a los padres y madres de las consecuencias futuras que el uso de alcohol u otras drogas puede tener sobre sus hijos.
  • Por último, también es importante reforzar la perspectiva de género en los programas de tratamiento.

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